Después de la Gran Depresión de los
años 30 y la destrucción causada por la Segunda Guerra Mundial los
principales dirigentes se reunieron en Bretton Woods para pergeñar
un nuevo marco económico internacional. Allí se fijó la paridad
dólar-oro y se acordó que el resto de las monedas nacionales debían
tomar como referencia la divisa norteamericana, limitándose las
fluctuaciones permitidas. EEUU tenía la economía más productiva en
aquellos momentos y además contaba con el 80% de las reservas
mundiales de oro. El dólar, que se convirtió en la sangre del
sistema, poseía un respaldo sólido.
Sin embargo en 1971 la cosa había
cambiado. La productividad de EEUU había perdido peso relativo, su
economía arrastraba un fuerte déficit y sus reservas de oro habían
menguado considerablemente. Nixon se dio cuenta de que el sistema
Breton Woods ya no le interesaba tanto como antes. Así que suspendió
la convertibilidad dólar-oro. Desde ese momento el sustento de la
moneda en la que se hacían la mayoría de los intercambios, el
dólar, ya no era el oro o la capacidad productiva de EEUU sino algo
tan etéreo como la “confianza” de los inversores. Se
había puesto la primera piedra de la monetarización y el
capitalismo especulativo.
Al calor de este sistema con pilares de
aire, han crecido como mala hierba multitud de lucrativos inventos de
ingeniería financiera, así como las agencia de calificación de
riesgo, los fondos de inversión con sede en paraísos fiscales y
todo ese fantasmagórico entramado de producir dinero del que,
colateralmete, depende tu pan y el mío. Sin embargo algo no ha
cambiado: el dólar sigue siendo el principal combustible de la
máquina de los beneficios. Lo malo es que esta máquina está hoy
fuera de todo control. Ayer mismo Standard and Poors rebajó por
primera vez la calificación de la deuda de EEUU. Esa frágil lámina
de vidrio llamada confianza sobre la que caminamos de puntillas todos
los actores de la economía mundial, empieza a resquebrajarse. El
sustento del sistema, la confianza en quien bombea su sangre, ha sido
puesto en cuestión. Y sin este respaldo, este fluido vital puede
acabar pudriéndose, extendiendo la leucemia por todos lados. Hoy
mismo la bolsa de Tel Aviv, que abre los domingos, ha tenido que
suspender operaciones por un desplome de más del 6%. No me quiero
imaginar qué puede pasar mañana cuando suban la persiana los
parqués americanos y europeos... Entonces quizás veremos hasta
dónde alcanza la metástasis. De lo que no hay duda es de por dónde
van a empezar a amputar.
Salud a todos.





2 comentarios:
no te preocupes, que algo se inventarán los capitalistas para seguir a lo suyo. A lo mejor nos "privatizan" a todos y así tienen para distraerse otro rato, váyase usted a saber. Mientras tanto, un consejo práctico, vayamos aprendiendo a hacer faenas del campo, y acaparando gallinas como los ingleses.
You pretty much said what i could not effectively communicate. +1
My blog:
rachat de credits rachatdecredit.net
Publicar un comentario en la entrada