sábado 20 de junio de 2009

A vueltas con el cuarto poder

  • Últimamente le doy muchas vueltas al temas de los medios de comunicación. Cada día me doy más cuenta del inmenso poder que atesoran en cualquier sociedad. Y es que los medios de comunicación de masas a día de hoy no son sólo los que nos proporcionan una determinada interpretación de la realidad sino que, para la mayoría de las personas, suponen la única ventana hacia las cosas que ocurren en el mundo, si exceptuamos las del ámbito más cercano de cada uno. Es decir que si conocemos a un tío que llama Obama o a otro que se llama Chávez es probablemente porque los hemos visto en una televisión o en un periódico. No es que nosotros tengamos un conocimiento objetivo de la realidad y después busquemos contrastar nuestra opinión acudiendo a un medio en particular, sino que las imágenes que vemos de un suceso o las palabras que escuchamos o leemos de un personaje público pasan por el filtro de los medios antes de llegar a nosotros. Así hay imágenes que vemos y otras que no y palabras que escuchamos y leemos a todas horas y otras que si siquiera nos suenan, dependiendo siempre del criterio de los que controlan lo que en la práctica son nuestros ojos al mundo. La capacidad de control de la opinión es desproporcionada.
  • Yendo un poco más lejos -ya he hablado de esto en otras ocasiones en este bog- habrá que darse cuenta de que la mayoría de los grandes medios de comunicación se encuentran en las manos de unos pocos gigantes mediáticos (en España, Prisa, Vocento...) y pensar que la principal fuente de ingresos de éstos es la publicidad. Bicheando por la Red he encontrado una tabla con los precios de los anuncios en televisión y las cifras son astronómicas. Colocar un anuncio de 20 segundos (un solo anuncio, una sola vez) en el horario de máxima audiencia en una cadena nacional puede llagar a costarle a una empresa alrededor de 45000 eurazos, ¡casi ocho kilos! ¡Cómo imaginarse que una televisión cualquiera pueda poner en peligro estos ingresos proporcionando una información que colisione siquiera débilmente con los intereses de la mano que les de comer! En el año 2002 el programa Documentos TV de nuestra televisión pública encargó un documental sobre los posibles efectos nocivos de la electropolución que producen las líneas de alta tensión o las antenas de telefonía móvil. El documental no se emitió. En 2004 el PSOE ganó las elecciones generales y cambió el equipo directivo de RTVE, sin embargo Contracorriente, que así se llama el documental, nunca se ha emitido. Esto no es de extrañar si tenemos en cuenta que las de telefonía móvil se encuentran entre las compañías que más gastan en publicidad. Da igual quien gobierne, el que paga manda. Afortunadamente el documental se puede ver en Internet (ver aquí) pero claro, hay que saber que existe y buscarlo.
  • Demos una vuelta de tuerca más. Imaginemos un país en el que un solo hombre tuviera bajo su poder un grupo mediático que controlara la mayor parte de las grandes cadenas de televisión, cinco de los periódicos de mayor tirada así como importantes editoriales, empresas de Internet... Imaginemos que ese mismo hombre fuera el dueño de la mayor fortuna y de la compañía de publicidad más poderosa de su país, tuviera a su servicio la maquinaria de un gran partido político y que además fuera el Presidente del Consejo de Ministros con la influencia sobre los medios de comunicación públicos que ello aporta. Pues ese país existe, se llama Italia. Alguien puede decir "sí pero Berlusconi arrasa en las elecciones". Vale. Pero sus posibilidades de control sobre la opinión de los italianos son brutales (por no hablar de otros asuntillos como la promulgación de leyes para librarse de la cárcel por sus chanchullos y cosas así). La gran mayoría de la información que los italianos reciben viene de fuentes que él domina. Italia, en gran medida, ve la realidad que Berlusconi quiere mostrar. Para muestra un botón: el libro del Nobel de Literatura José Saramago titulado El Cuaderno, que recoge algunos escritos de su blog, no se publicará en Italia porque incluye críticas a Il Cavaliere, a quien pertenece la editorial que habría de ponerlo en el mercado.
  • Por supuesto, Internet supone un instrumento interesante (aunque no mágico) para encontrar información distinta y además están los llamados medios alternativos (escribí también sobre ellos y sus ventajas e inconvenientes en la misma entrada que enlacé más arriba). Pero claro, como diría Ignacio Ramonet, informarse cuesta. Hace falta dedicarle tiempo para buscar, en la medida de lo posible, distintas fuentes. El telediario, sin embargo lo da todo hecho. Aunque quizás lo más fácil no siempre sea lo mejor...