viernes 12 de junio de 2009

Enseñanzas de la vida

  • Dicen que siempre se puede aprender algo hasta de las cosas más pequeñas o de las experiencias más intrascendentes. Hace poco me ocurrió algo de lo que creo haber extraído un par de lecciones vitales, no tanto quizás por suceso en cuestión sino, más bien, por la observación de las reacciones de los que se encontraban a mi alrededor. Venía hacia mi casa un día cualquiera a eso de las ocho de la tarde cuando en mi misma calle me topé con la escena. Al lado de un coche aparcado junto a la acera con la puerta del copiloto abierta encontré a un chaval de veintipocos años tirado boca bajo en el suelo, sin zapatos e inconsciente. Una señora que pasaba por allí y yo nos acercamos a ver qué le ocurría. No respondía. Inmediatamente llamé al 112 para pedir una ambulancia mientras otro hombre le tomaba el pulso al chico del suelo. En olor a destilería, el vaso de cubata que había junto a la caja de cambios y los restos de una vomitona por todo el lateral del vehículo indicaban que si no estaba ya en coma etílico, le quedaba poco.
  • Cuando pasan cosas así las reacciones de la gente son de lo más variopintas. Por ejemplo, los hay que saben siempre encontrar el lado bueno de la situación o incluso el lado cómico. Es el caso del tipo que le tomó el pulso al pobre borracho. Tras constatar que el corazón latía muy débilmente, comentó medio riendo y con un acento sudamericano cachondón: "Vaya, parece que tomó más de la cuenta. ¡Espero que fuera por algo bueno!"
  • Luego están los indiferentes. Mientras esperábamos a la ambulancia, una mujer que se había acercado al barullo señaló con el dedo a un hombre de mediana edad que pasaba por allí y exclamó: "¡Ese señor es ATS, que yo lo conozco! ¡Oiga, oiga, aquí hay un chico inconsciente!" El tío se encogió de hombros como diciendo "¿y a mí qué?" y respondió "pues llamad al 112".
  • Pero los comentarios más desternillantes se oyeron un rato después. Cuando llegó la ambulancia se bajó de ella un médico, un tío enorme con unas espaldas como un armario ropero abierto. Una valla de obra y la puerta abierta del coche le dificultaban el paso por la acera, que es muy estrecha, pero el atravesao del médico, en vez de rodear el coche se aproximó por la parte delantera empujando la puerta. Los que estábamos allí le advertimos rápidamente: "¡Cuidado que le va a pillar la cabeza con la puerta a este pobre hombre!". Pero al médico pareció no importarle. El chico del suelo dio un respingo cuando la puerta le golpeó la coronilla, a lo que nuestro amigo el señor sudamericano apuntó con su demostrado optimismo: "¡Anda mira, si se retuerce del golpe, por lo menos es que no está muerto!". Después se sucedieron unos cuantos comentarios de desaprobación por lo bajini entre los asistentes por la falta de cuidado del médico gigantón. Éste, tras examinar al chico y mientras que los camilleros lo metían en la ambulancia, se acercó a nosotros y, algo molesto por los cuchicheos, espetó: "Éste tiene problemas más graves que lo de la cabeza"
  • ¡Ay qué poderosas enseñanzas te ofrece la vida! Yo de esta experiencia he extraído una que os traslado en forma de consejo que espero que sepáis aprovechar: la próxima vez que un amigo o un conocido venga a vosotros buscando consuelo porque ha perdido su trabajo o se le ha muerto su abuela, no lo dudéis, propinadle un buen rodillazo en la entrepierna. Por un lado, estaréis totalmente legitimados para hacerlo porque como diría el maromo del médico, "total, tiene problemas más importantes que lo de sus huevos". Y por otro lado, os echáis unas risas porque siempre hay que ver las cosas por el lado positivo y, además, porque, como todo el mundo sabe, ¡no hay cosa más cachonda que un tío retorciéndose de dolor por una patada en las pelotas!

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Qué cosas te pasan despotrikator, pero te ha faltado contar el pequeño detalle del "abogadillo",ja,ja..por cierto, ya estamos recuperando más palabros para tu próxima entrega.
wapo!!!!

Anónimo dijo...

Pero... ¿le diste con un palo pá ver si estaba muerto???

Despotrikator dijo...

Cierto se me olvidó hablar del "abogaillo". Se trata de un vecino nuestro, un panoli, pedante que se cree que lo sabe todo. Apareció el tío cuando estábamos esperando ya a la ambulancia y todo estaba más o menos bajo control. Pero llegó como diciendo "tranquilos plebeyos, que ya estoy aquí para solucionarlo todo". El caso es que se acercó al chico del suelo apartando a la gente y se agachó para ver cómo estaba apoyando to la manaza en el lateral del coche... ¡que estaba lleno de pota! jajajaja!!!! Imaginad la cara que se le puso cuando le dije "mejor que no pongas la mano... ahí" jajaja!! ¡por capullo! ¡el tío cantamañanas...!

Despotrikator dijo...

No le di con un palo pero la leche que le dio el médico con la puerta sirvió para despejar las dudas sobre si estaba muerto...

bitdrain dijo...

Jajaja... que cosas, ver para creer... lo del médico era probar los actos reflejos, ¡¡qué mal pensados!!

Anónimo dijo...

Jaqjajajajajjaaj ggggggghhh.... jajajajajajajjaaaaaaaa!!!! (Mano...pota....) xD

Fergu.