lunes 8 de junio de 2009

El arte de enlazar historias

Hay personas que dedican años de su vida y grandes esfuerzos par aprender a contar historias. Leen cientos de libros, asisten a talleres literarios o pasan años en escuelas de cine o en la Universidad para ser escritores, guionistas, directores de cine… Cuando alcanzan a cierta madurez intelectual y profesional, algunos de ellos, en ese afán que tienen los que se dicen creadores de innovar indefinidamente, comienzan a enlazar en un mismo contexto distintas historias sin conexión aparente y ruedan películas o escriben libros con tramas increíblemente elaboradas. A eso le llaman vanguardia, incluso a veces surrealismo.

En cambio hay personas que nacen con este don que a otros les cuesta años perfeccionar. Hoy he dado con uno de esos milagros de la Naturaleza esperando para pagar en la cola del supermercado. Se trataba de una señora que en cosa de un minuto y medio de conversación (más bien de monólogo) ha sido capaz de enlazar en un solo discurso los litros de leche que llevaba en el carro con la supuesta esterilidad de Francisco Franco y de paso narrarme la historia de gran parte su propia familia. La alocución ha sido más o menos así:

"Hoy la verdad es que no llevo mucho de compra, no más de lo imprescindible. Bueno, realmente, imprescindible, imprescindible, sólo son dos o tres cosas porque la verdad es que en casa tengo un par o tres de cartones de leche y ahora he cogido unos cuantos más porque así me ahorro venir en un par de días. Y ya tenía que venir porque hemos estado unos días de comuniones y esas cosas y ya estaba agobiada, que tengo a mi hijo y a mi nieto en casa y tengo que hacer muchas cosas. Por cierto, no sé si les gustará este tinto de verano que les llevo… Es que ahora está mi nieto aquí conmigo porque resulta que estaba en Madrid pero es que la cosa está mu mal y como allí no ganaba más que para pagar el piso pues ha dicho “me voy pa´llá con la abuela”. Y gracias a que tiene abuela, porque yo no conocí a mis abuelas. Una se murió teniendo yo un año y la otra la vi poco porque estábamos en Melilla y luego se murió. Es que mi padre sirvió allí en Melilla con Franco, antes de que fuera caudillo y nos contaba muchas cosas de él. ¿Sabes eso que dicen ahora que la Carmen era adoptada? Pues eso lo sé yo desde hace muchos años porque me lo dijo mi padre. Es que dicen que Franco no podía… bueno ya sabes…"

Que yo sepa todavía no la han propuesto para ningún premio nacional de relato corto pero, ¡quién sabe!

1 comentarios:

Anónimo dijo...

Eh! Le pasa lo que a mi! Que empiezo a contar una historia y nunca la acabo porque empiezo a desarrollar otros temas transversales (vamojjje me voy por las ramas) y llega un momento que estoy ya taaaan lejos del punto de partida que ni me acuerdo de a qué venía tanto rollo... xD

Un abrazote!

Fergu.