domingo 3 de mayo de 2009

Los otros medios de comunicación

Es bastante lo que se ha dicho y escrito sobre los llamados medios de comunicación alternativos. Aquí quisiera plantear mi opinión sobre el tema atendiendo más a cuestiones de funcionamiento de estos medios que a contenidos o tendencias, partiendo del ejemplo de Diagonal. Diagonal es un periódico quincenal de actualidad crítica fiel a un modelo informativo que, a mi modo de ver, presenta algunas características bastante saludables.

Pero permitidme antes de nada una breve reflexión sobre cómo se materializa el principio de la libertad de expresión en las sociedades actuales. Teóricamente, en los países occidentales “desarrollados” no existe la censura y todo el mundo tiene derecho a manifestar sus opiniones libremente. Sin embargo, contra lo que pudiera parecer, esto no se traduce en una pluralidad real de opiniones en lo que atañe a los grandes medios de comunicación. Más allá de determinados lugares comunes y temas intocables (el de la Monarquía y los asuntos de la Casa Real son un ejemplo palmario en España), el patrón informativo tradicional muestra, a mi entender, serias anomalías. En primer lugar la mayoría de los periódicos, televisiones o radios pertenecen a unos pocos grupos mediáticos. Estos gigantes de la información poseen, como grandes corporaciones que son, intereses muy similares los unos de los otros lo que produce una palpable homogeneización del panorama informativo. Dichos intereses, por añadidura, difieren sensiblemente de los de la mayoría de la población que lee sus periódicos o ve sus canales de televisión. Y como es público y notorio muchos de estos grupos mantienen vínculos directos con determinados sectores del poder político (el caso PRISA-PSOE es un ejemplo de libro).

Pero es que además los grandes medios se financian en buena medida (especialmente las televisiones) gracias a la publicidad de importantes empresas de todo tipo. Para mí aquí reside su principal disfunción: ni que decir tiene que si un canal de televisión mantiene un millonario contrato publicitario con una compañía petrolífera, no le convendrá mucho arriesgarse a perderlo dando cuenta en sus informativos de las condiciones a las que puedan estar sometidos los trabajadores de dicha empresa en cualquier país de América Latina, de los destrozos medioambientales que su actividad genere o de los enormes beneficios que pueda obtener de resultas de un conflicto bélico en Oriente Próximo causante de X número de muertes de inocentes. No resulta difícil de imaginar que algo parecido debe de ocurrir con las compañías textiles, farmacéuticas, alimentarias… No nos engañemos, es así, el que paga manda.

Frente a eso, la estructura de los medios como Diagonal se basa en la oposición al modelo informativo que acabo de evocar someramente. Diagonal no pertenece a ningún grupo mediático, ni político y restringe la publicidad de las grandes empresas (sólo incluye escasos anuncios de pequeños negocios, vinculados generalmente a redes de economía social como tiendas de comercio justo, librerías y cosas así). Además funciona de forma horizontal, es decir que los contenidos se determinan según deciden en asamblea los trabajadores y colaboradores del periódico y los propios suscriptores pueden aportar ideas. Y esto es así porque aunque hay coordinadores de sección, no hay directores ni cargos jerárquicamente superiores.

¿Quiere decir todo esto que este modelo de comunicación garantiza la más aséptica objetividad? Evidentemente no. De hecho Diagonal, como otros medios de los llamados alternativos, se declara cercano a la órbita de los movimientos sociales. Además a mi modo de ver la objetividad en el ámbito informativo, como en otros muchos, es una quimera. La propia elección de las palabras para contar algo incluye ya un elemento valorativo. El lenguaje es una creación humana y como tal, imperfecta y subjetiva. Lo que sí parece presentar este tipo de periodismo es independencia de intereses políticos y económicos y por ello un mayor grado de coherencia. Porque aquel que sirve a unos determinados intereses, al contrario del que obra según una escala de valores, en situaciones similares callará o argumentará en favor de una postura o de la contraria dependiendo de lo que se atenga mejor al beneficio del que sea su pagador.

No sería de justicia, no obstante, negar la existencia de algunas grietas de luz en medio de la oscura uniformidad que en determinados temas presentan los distintos medios convencionales (una de esas grietas, la columna diaria de Javier Ortiz, se cerraba tristemente hace pocos días tras la temprana muerte de su autor). Tampoco resultaría prudente afirmar que los medios que se han dado en llamar alternativos están totalmente inmunizados contra algunos de las perversiones que se suelen atribuir a sus hermanos mayores. Y, además de todo, ni unos ni otros están exentos del peligro de caer en el dogmatismo o en modos de proceder como los que, por poner un ejemplo, se entregan bien a la exaltación acrítica, bien la demonización sin cuento de determinados personajes públicos.

Lo que sí es cierto es que un modelo de funcionamiento como el que antes señalaba (restricción de la publicidad, no pertenencia a grupos mediáticos…) minimiza bastante las posibilidad de padecer determinados vicios y, en principio, se ajusta mejor que el patrón tradicional al objetivo de alcanzar una pluralidad informativa real. Por lo demás, el de los medios alternativos es un paradigma relativamente joven que presenta todavía notables carencias y ocupa un espacio reducido. El tiempo y el nivel de aceptación del público dirán si es posible su consolidación y generalización y si estas dos condiciones, de producirse, dan o no al traste con algunas de las cualidades esenciales de estos medios.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Lo que quizá puede mermar la capacidad de medios como Diagonal de despertar interés en la gente, serían razonamientos como: "Si son independientes, entonces dificilmente estarán en contacto con los que manejan el cotarro y, por lo tanto, la información que posean sobre asuntos de alto copete no debe ser muy de primera mano... veamos que decen en los informativos de mayor audiencia, que esos si que tiene medios... y presentadoras macizorras!"

Fergu.

Despotrikator dijo...

Puede que tengas razón Fergu pero también ocurre que los asuntos incómodos de las élites no se airean en los grandes medios precisamente por esa cercanía entre unas y otros. Por ejemplo, el otro día leí en Diagonal un reportaje interesante sobre las relaciones de las multinacionales de los alimentos transgénicos con el Ministerio de Ciencia y Medio Ambente. Lo cierto es que estas cosas,siendo tan graves, no las he visto en otros medios. Si quieres echar un vistazo, en la edición digital viene un fragmento del reportaje. Esta es la dirección http://www.diagonalperiodico.net/spip.php?article7736

Y en cuanto a lo de las presentadoras... algunas están macizorras ¡¡y otras hasta llegan a princesas!!