sábado 6 de febrero de 2010

Alivio de luto

Ya ha pasado un tiempo desde su desaparición y aunque todavía me inunda la nostalgia cuando pienso en él, creo que he superado las fases de negación e ira y he llegado a aceptar su pérdida. ¡Fueron tantas las experiencias que vivimos juntos...! Y tras los meses de luto, ha llegado la hora. Es el momento para que observéis, si no os sobreviene la congoja y la aflicción, la foto del entierro de mi R5, que ya había superado hace tiempo la delgada línea que separa a los coches viejos de las antigüedades. Que descanse en paz. Ruego una plegaria por su alma.




jueves 4 de febrero de 2010

Una pregunta existencial

A pesar de que varios días trabajando mañana y tarde el Concierto para orquesta de Bartók pueden acabar formateándote irreversiblemente el cerebro haciéndote olvidar tu vida anterior, a mí me sigue rondando por la cabeza una duda existencial relativa al programa que hicimos la semana pasada, en el que tocamos el Pájaro de fuego de Stravinsky con una actriz que narraba un cuento infantil que escribió hace años Carmen Santonja inspirada por esta música.

La cosa es que desde entonces no me dejo de hacer una pregunta que, en cierto modo, denota la extraordinaria habilidad de la autora del relato: ¿Cómo es posible hacer que siga siendo un cuento para niños una historia que comienza con un tío francés cazando lepidópteros en la isla de la Gomera y termina con ese mismo tío a "cuatro patas, desnudo y jadeante" que
después se levanta para gritar enégicamente "¡sigo siendo un hombre"!? Quizás no lo creáis pero es posible, ¡Vaya si lo es!...

lunes 1 de febrero de 2010

Me cagüen Murphy

Mi amigo Luigi es un hombre de múltiples anécdotas. En cierta ocasión (corrígeme si equivoco algún dato, Luigi) iba de noche por la calle y se le cayeron las llaves de su casa en una alcantarilla. Un par de tipos, posiblemente las únicas personas que debían de pasar en esos momentos por ahí, se acercaron a ver lo que le ocurría y ofrecer su ayuda. Resultó que uno de ellos llevaba en el bolsillo una cuerda y el otro un imán (¡¡¿quién coño va por ahí con un imán?!!) con los que pudieron extraer las llaves de las profundidades de aquella pútrida cloaca. Por este tipo de sucesos altamente improbables que le sucedían a mi amigo con una frecuencia aún más improbable, decíamos que tenía un pacto con Murphy (el de la ley, se entiende).

Yo, que me considero una persona racional, pensaba que este desafío a los más elementales principios de la estadística que es la persona de Luigi suponía simplemente una excepción que no mermaba en absoluto la validez de la ciencia probabilística. Ahora pienso de otra forma. Si sucesos como el mencionado escapan del ámbito de lo ordinario por exceso, algo semejante se puede decir otros en los que sucede lo mismo por defecto:éste es mi caso. Si quiero hacer un viaje con mi novia o cualquier otra cosa, parece que los astros se confabulan para hacer que mis días libres coincidan exactamente con los que ella tiene más ocupados. Que tengo los exámenes de la UNED, pues el ordenador da más problemas de lo habitual (tendré que llevarlo al taller), en el trabajo toca época de curro intenso (esta semana sin ir más lejos, tocamos el que probablemente sea el programa más jodido de la temporada)... No daré más ejemplos porque no quiero aburriros, pero los hay...

Pese a que siempre me he resistido a creer en este tipo de cosas, ahora veo que existe un cierto equilibrio cósmico entre personas como mi amigo Luigi y los individuos como yo. Si esto no es así es que le caigo fatal a Murphy. Pues nada: Murphy, que te den por el culo y una gorra a cuadros, cabrón.

jueves 28 de enero de 2010

Mi abuelo y la tolerancia a la ficción

Mi abuelo José, un hombre de los de antes, detesta las películas y las series de televisión -para desgracia de mi pobre abuela- porque dice que son mentira. Dice que a él sólo le gustan las cosas que "son de verdad", a saber: las noticias, el futbol y los toros. Mi abuela le suele replicar, con buen criterio, que a ella no le importa que su telenovela favorita sea de verdad o no, porque lo que le interesa es que le entretenga. Al fin y al cabo qué es la ficción si no un engaño tolerado con fines lúdicos. Hay quien iría más lejos y diría algo más elevado, como una cita que escuché hoy por ahí, atribuida -creo- a Pablo Picasso: "el arte es una mentira que nos acerca a la verdad"

Sin embargo, yo a veces pienso que quizás no sea tan descabellada la postura de mi abuelo. Me pregunto si no será que somos los demás los que nos hemos acostumbrado tanto a los embustes que ya nos da lo mismo ocho que ochenta. Veamos. Nadie se sorprende por ver en un anuncio a Penélope Cruz ensalzando las virtudes de un potingue para las patas de gallo y asegurando que es el secreto de la tersura de su piel. Pero, pensémoslo fríamente, ¿no sería más lógico dudar de un producto sabiendo que quien lo está promocionando -la Pe, en este caso- seguramente no lo haya utilizado en su vida y que lo alaba sólo porque le pagan por hacerlo?

Vayamos más allá. Consideramos normal que una compañía telefónica proclame en su publicidad que ofrece servicio de ADSL por un precio de 9 o 10 euros al mes y que las condiciones reales (es decir, un coste real del triple o el cuádruple a partir del tercer mes) aparezcan en unas letras minúsculas en la parte de abajo de la pantalla que pasan a tal velocidad que se vuelven humanamente ilegibles. ¿No deberíamos considerar esto un engaño?

¿Y en el terreno de la política? ¿Por qué no nos resulta escandaloso que el presidente del gobierno de España repita año tras año al despuntar enero y contra todo pronóstico que la crisis se acabará en los meses siguientes?

Me pregunto si no estaremos paulatinamente trasladando esa saludable tolerancia a la ficción con fines lúdicos desde sus ámbitos naturales, como el cine o el teatro, a otros en los que quizás debiéramos ser más exigentes. ¿No será que mi abuelo simplemente se encuentra uno o dos pasos generacionales por detrás de esta
actual mentalidad acomodaticia en su camino de normalización del engaño? ¿O tal vez es que yo empiezo a entenderle porque me estoy convirtiendo prematuramente en un viejo carcamal? Aunque también puede ser que sencillamente esté volviendo a procrastinar como un perro y que me haya tirado a escribir chorradas en el blog para así evitar ponerme a estudiar para los exámenes de la UNED... ¡Quién sabe!

martes 26 de enero de 2010

Luis Cobos en Muchachada Nui

Buenísimo el capítulo de Muchachada Nui con Luis Cobos. Aquí os pongo un par de vídeos. Me encanta cuando se le aparece el fantasma de Bach y le dice "¿Tú sabes cual es el sentido de la vida?" a lo que responde el ilustre sgaeólogo "¿Un jersey que no haga bolas?", "NO,-le corrige Bach- el sentido de la vida es coger la pasta y esperar a ver que pasa. Y ahora te voy a hacer una cosa tan barroca que te vas a quedar con el culo torcido". Saludos a todos.




jueves 21 de enero de 2010

Ni-ni puta gracia

Ayer se estrenó un nuevo programa de la Sexta: Generación ni-ni. Antes de nada diré que no lo vi (ni pienso hacerlo) por dos razones fundamentales: primero, porque siento repugnancia visceral hacia los reality-show y, segundo, lo admito, porque soy fiel al Dr. House (a pesar de que creo que la serie ya ha dado lo que tenía que ofrecer). Sin embargo algo he leído en la red sobre ello y he visto los anuncios promocionales que hablan por sí mismos (y como la cosa no es que sea de una gran profundidad, con esto creo que es suficiente para hacerse una idea). El formato no tiene nada de nuevo: cogen a un grupo de vagos indecentes, los meten en un lugar cerrado y graban cómo hacen el canelo. Sin embargo -y de ahí lo de ni-ni- en este caso se les elige precisa y explícitamente por eso: por ser jóvenes que, según ellos mismos declaran, ni estudian ni trabajan porque no les da la gana. Me gustaría dejar aquí unas cuantas reflexiones sobre el tema:

  1. No me voy a rasgar las vestiduras a estas alturas con cosas como ésta -¡faltaría más!- ni tampoco acusaré a la televisión de todos los males de la sociedad o de la juventud, pero lo cierto es que no se puede negar la influencia que este medio ejerce sobre las mentes tiernas. Los años que han pasado desde que se emitiera por primera vez Gran Hermano se han caracterizado por la omnipresencia en la parrilla televisiva (tertulias, programas del corazón...) de personajes grimosos de diverso pelaje orgullosos de su ignorancia y de su crapulenta condición que, sin embargo (o, más bien, precisamente por ello), se han hecho famosos y por lo tanto, ricos. Y, esto es lo peor, se han convertido en paradigmas de conducta. El medio televisivo ha demostrado, por lo demás, que es un gigante que sabe retroalimentarse de sus propios despojos y ahora escoge a unos cuantos chavales que prácticamente han crecido ingiriendo esta bazofia que él mismo les proporcionaba y los utiliza como monos de circo (mis disculpas por el comentario a todas las especies de simios , menos a la mía).
  2. Pero, vale... tampoco me voy a poner en plan defensor y guardián de la moral patria, que, al fin y al cabo, cada uno es muy libre de fabricar o consumir heces audiovisuales. Lo malo es que la personas tenemos la puta manía de establecer generalizaciones (yo mismo lo estoy haciendo afirmando esto) y, sinceramente pienso que esto es algo de lo que son muy conscientes los encargados de realizar el programa en cuestión por lo que, a buen seguro, no serán ajenos a que están enviando el mensaje, más o menos solapado, de que las "cualidades" que distinguen a los seres virtuosos que serán protagonistas del show son extensibles a la mayoría de los jóvenes en una determinada franja de edad (recordemos que el programa se llama Generación ni-ni).
  3. Y afirmar esto, aunque sea de forma tácita, con la que está cayendo y con las cifras de paro juvenil por encima de la estratosfera, sí que me parece un poco sonrojante. No creo que les haga mucha gracia a los miles de jóvenes, muchos sobradamente preparados (perdón por el tópico), que hoy buscan trabajo de forma infructuosa. Quizás vaya algo lejos en mis conjeturas pero imagino que este tipo mensajes subyacentes no hacen mal favor a determinadas instancias (gobierno, bancos, especuladores de diversa calaña,...) que, con los riñones cansados de soportar la pesada culpa del elevado desempleo, puedan verse aliviados de algún que otro kilillo que iría a parar a las espaldas de un nuevo compañero de carga: la gandulería juvenil.
  4. Por último -esto ya da más risa que otra cosa-, para dar un cierto barniz de televisión comprometida (en esto me recuerda a aquello del "experimento sociológico" que decía ser el Gran Hermano), los jóvenes serán sometidos a un"proceso de acompañamiento y monitorización terapeútica" (sic) por educadores que les mostrarán los "valores y habilidades sociales" para abrirse camino el la vida... Lo siento pero no puedo comentar esto último porque no soy capaz de dejar de descojonarme. Sacad vuestra propias conclusiones...

martes 19 de enero de 2010

Mi opinión todológica sobre las descargas

Bueno, como anuncié en el anterior post, aquí os pongo el vídeo que he mandado al programa La 2 Noticias con mi opinión sobre la forma en la que enuciaban, en su convocatoria en busca de todólogos, el tema de las descargas de Internet. Me hubiera gustado también haberles cantado un par de temitas de de los Chunguitos -para ambientar un poco- pero es que sólo daban un minuto y, chicas, pese a lo que os digan vuestros novios, un minuto no es mucho tiempo...



jueves 14 de enero de 2010

Todología

En uno de los comentarios del post anterior, uno de los pocos pero incondicionales lectores de este blog me anima a convertirme en todólogo. La cuestión es que el programa de televisión La 2 Noticias anuncia en la web de Rtve que está buscando tertulianos entre los televidentes. Hay que mandar un vídeo de un minuto con tus opiniones sobre un tema de tres propuestos y si te seleccionan te llevan al programa a que des tus opiniones.


Me resulta gracioso que utilicen un término, el de todólogo, que hasta ahora sólo había escuchado -más bien leído-, en tono evidentemente irónico, al profesor Carlos Taibo para referise a esa tropa de tertulianos profesionales que pueblan los programas de radio y televisión dedicados a opinar sobre todos los temas imagiables. Los mismos que comienzan muchas de sus intervenciones, en palabras del propio Taibo, "aseverando, con aparente modestia, que en realidad nada saben sobre la materia en cuestión para luego opinar ex cathedra y demostrar que... era verdad lo que decían"


Pero, no hay que engañarse, esto de la todología es una cosa muy española, todos la hemos practicado en más de una ocasión delante de una cerveza fresquita. Es más, yo creo que si los directivos de las cadenas de radio y tele tuvieran dos dedos de frente mandarían colocar cámaras en cualquier tasca de barrio y echarían a la calle a todos esos cantamañanas que hablan en sus programas. Las opiniones que obtendrían no serían, a buen seguro, menos fundamentadas y además se ahorrarían las abultadas minutas que cobran sus invitados habituales. ¡Sólo tendrían que invertir unos eurillos en invitar a unas cuantas rondas para que al personal se le soltara la lengua! Supongo que una cosa perecida, pero sin bebercio, es lo que han pensado en la 2 ahora que se han quedado sin el pastizal que les proporcionaba la publicidad.

Mi intención en esta entrada -que ya me he vuelto a ir por los cerros de Úbeda- era llamar la atención sobre la forma en que en la web de Rtve plantean uno de los temas para opinar. Textualmente: "Descargas ilegales ¿acabarán las herramientas como Spotify con el problema de las descargas?" Viva la objetividad. Tres cosillas diría al respecto de esta frasecilla:

  1. ¿A qué se refieren con "descargas ilegales"? Porque si estamos hablando de compartir archivos a través de redes P2P, conviene apuntar que no hay nada de ilegal en ello (ni en subir ni en bajar) siempre que no haya ánimo de lucro, como se han encargado de recordar numerosas sentencias judiciales al respecto.
  2. ¿Qué quieren decir con "el problema de las descargas"? ¿para quién son un problema las descargas? De hecho son muchos más los que se benefician de ellas que los que se ven perjudicados, y no me estoy refiriendo sólo a los usuarios que se bajan una canción o una peli sino a números creadores de contenidos y artistas (siento fuertes reparos hacia estas dos denominaciones pero eso es tema para otro post y de momento nos entendemos) para quienes suponen un eficiente medio de difusión de sus obras. Un sin fin de grupos se han dado a conocer por Internet y ahora pueden vivir de dar conciertos con considerable afluencia de público (¡qué cosa más indigna eso de vivir de tocar! ¿no?) ¿Quién se perjudica pues? Fácil: una poderosa industria que sigue aferrada a un modelo de negocio caduco y obsoleto.
  3. La pregunta, a mi modo de ver, no debería ser si "herramientas como Spotify acabarán con las descargas" sino si herramientas tan útiles como Spotify, una tremenda fonoteca digital a un precio razonable, existirían si no tuvieran la presión de las descargas.
Ahora que lo pienso, lo mismo hago caso del consejo y mando un vídeo a la 2... pero para quejarme de la forma sesgada en que plantean los temas. Quizás no sea de muy buen gusto participar en una convocatoria para quejarse de los que la organizan pero lo cierto es que me da exactamente igual ¡La televisión lleva muchos años faltándome el respeto y ya va siendo hora de que yo haga lo mismo con ella!

domingo 10 de enero de 2010

¡Blog, levántate y anda!

Hace un mes que no escribo una sola letra en esta página. Todo el mundo sabe que el abandono es la forma más eficaz de perder lectores asiduos y, en definitiva, de matar un blog. Sin embargo no ha sido ésta mi intención. Alguien puede preguntarse pues el porqué de mi dejadez, pero lo cierto es que ni yo mismo lo conozco. Quizás se trate de una crisis de creatividad de esas de las que hablan tanto aquellos que se dicen creativos. A lo mejor es que este último mes ha sido más tranquilo de la cuenta para mí y no he sentido la necesidad de desahogar mi cólera esputando frases ponzoñosas sobre el teclado del ordenador. Sin olvidar un pellizco de procrastinación...

Y no es que no haya tenido ocasiones de comentar sucesos, sobre todo algunos de especial comicidad: una cumbre internacional, algún nuevo desvarío de mi querida SGAE o aquellas tronchantes declaraciones Benedicto equis uve palito en las que pedía a la ciencia que no fuera "autosuficiente" (¡joder eso fue como si el presidente de Mc Donalds pidiera públicamente a los vegetarianos del mundo que moderaran su ingesta de grasas saturadas!) Pero siempre que un impulso me empujaba a escribir algo, surgía otro en el sentido contrario generado por la puta procrastinación como una especie de fuerza gravitatoria irresistible que me atraía inexorablemente hacia el sillón. ¡En qué enorme fuerza de del universo se convierte la procrastinación cuando se alimenta de la vagancia! Pero tranquilos, prometo que a partir de ahora pondré todo mi empeño en luchar contra ella. ¡Desde la Pútrida resucitará!

jueves 10 de diciembre de 2009

La benemérita y el arte

Merece la pena enlazar el vídeo de los comentarios del Gran Wyoming sobre un suceso ocurrido en el Festival de jazz de Sigüenza, en el que un espectador avisó a la guardia civil para denunciar que lo que la banda estaba tocando no era jazz sino música contemporánea, género que al parecer el denunciante tenía "contraindicado psicológicamente" por prescripción facultativa. Aunque la benemérita pareja permitió que concluyese el concierto, al parecer, uno de sus integrantes dictó su propia sentencia: ciertamente "esto no es jazz".

Lo cierto es que no sé qué me sorprende más, si el hecho de que el espectador en cuestión interpusiera esa denuncia por la susodicha causa o que un médico prohibiera a su paciente la música contemporánea. Pero, ahora que lo pienso, si consigo que un matasanos me firme un papelito parecido al de este señor igual me podría librar de algunas semanitas de trabajo de vez en cuando, así por la cara... Interesante.